miércoles, 27 de junio de 2012

Pequeños momentos que saben a GLORIA I: El primer día de vacaciones

El otro día estaba haciendo limpieza, y encontré una postal preciosa de una puesta de sol. Me gustó mucho encontrarla, porque me recordó que el mundo está lleno de belleza. Así que decidí colgarla en un lugar donde voy a poder apreciarla diariamente. Cuando tenga un mal día, voy a mirar esa postal y a recordarme que el mundo es mucho más y mucho mejor que ese mal rato que estoy pasando. Seguro que eso me ayuda a recuperar mi paz interior.

Existen lugares preciosos, personas maravillosas, y momentos que nos hacen sentir especialmente bien. Hay pequeños ratos, instantes en la vida, que saben a gloria. A esos momentos he decidido dedicar una serie de entradas. Estos posts van a servir para recordarme, a mí y al que le apetezca acompañarme, que la vida nos recompensa cada día en muchos instantes, pero hay que saber estar atentos para que no se nos escapen entre todas nuestras quejas y disgustos cotidianos. 

Mi primer post va dedicado a un momento que sabe a gloria bendita: el primer día de vacaciones. Para cuando llega el primer día de vacaciones, uno ya lleva con la cuenta atrás desde, como mínimo, tres o cuatro semanas antes. Para el primer día de vacaciones, ya nos hemos imaginado una y mil veces todas las cosas estupendas que haremos cuando tengamos tiempo libre. En nuestra mente, las vacaciones tienen más horas que los días de trabajo normal, y el tiempo no se va consumiendo. Tanto si viajamos por ahí, como si nos quedamos en casa simplemente descansando, o acometiendo pequeños y grandes proyectos en nuestro hogar, las vacaciones saben a tiempo fuera de contexto, a presente eterno y, sobre todo, a no estar pendientes del reloj. 

Una de los gestos inequívocos de que las vacaciones están aquí, para mí, es quitarme el reloj. En vacaciones no quiero nada que me recuerde qué hora es y qué debería estar haciendo, porque el horario me lo pongo yo. Durante el año, parece que el reloj siempre nos esta recordando que llegamos tarde, o que estamos aún haciendo algo cuando deberíamos de estar haciendo ya la siguiente tarea. En vacaciones, el ritmo es completamente diferente. 

Llegas tarde

El primer día de vacaciones, aún inmersos en la resaca de nuestro ritmo cotidiano, sentimos un extraño vacío de actividad, y parece que el tiempo pasa más lento. El reloj que tenemos tatuado en la muñeca (aunque físicamente nos lo quitemos) sigue funcionando y recordándonos a qué ritmo tenemos que vivir. Parece que esa sensación durará en los días sucesivos, y las vacaciones se tornan un periodo inmenso de tiempo. Sin embargo, esa sensación dura más bien poco. También nos acostumbramos en seguida a levantarnos más tarde, a ir más lentos, a no tener prisa y, entonces, lo queramos o no, el tiempo cunde menos. 

Quizá, si fuéramos capaces de vivir con el afán de aprovechamiento del tiempo que tenemos durante el año laboral en las vacaciones, nos daría para hacer todas esas cosas que nos propusimos para estos días. Lo malo es que si hiciéramos eso, dejarían de ser vacaciones. 

Aunque no lo parezca, yo aún no estoy ociosa, pero llevo con la cuenta atrás varias semanas. Eso sí, atisbo en una distancia más bien corta ese momento de gloria que se acerca: mi primer día de vacaciones.

¿Cómo os sentís vosotros el primer día de vacaciones? 

martes, 26 de junio de 2012

Lyon... reviviendo una ciudad mágica

Lyon en mi imaginación
Lyon
Ayer, mirando las fotos del viaje a Lyon, me vinieron cientos de recuerdos y sensaciones  a la cabeza. No colgué todas las fotos que seleccioné por no hacer demasidado larga la entrada. Hoy os dejo un post muy visual de algunas composiciones de las fotos del viaje. Mi preferida, con la que he abierto el post, una composición digital que es básicamente lo que imagino cuando alguien menciona la ciudad de Lyon: una ciudad mágica.

Hoy han dado oficialmente las vacaciones en colegios e institutos de todas las provincias españolas. ¡Así que puedo desearos oficialmente felices vacaciones a tod@s! Sacadles el máximo provecho :)

Museo de Bellas Artes de Lyon
Museo de Bellas Artes de Lyon

Río Saona en Lyon
Río Saona en Lyon

Vistas de Lyon
Vistas de Lyon

Vistas de Lyon
Vistas de Lyon

Panorámica de Lyon
Panorámica de Lyon

Lyon La Nuit
Lyon la Nuit

lunes, 25 de junio de 2012

Modo Esponja

Ayer estuve planificando mis vacaciones. Tengo la suerte de poder ir este año a una isla en la que nunca antes he estado, y por lo que me han contado, es maravillosa.

No sé si a vosotros os pasa, pero yo cuando viajo y aterrizo en una ciudad que no es la mía, tengo que pateármela entera, verlo todo, entrar en todas partes y que no se me quede ni un rinconcito sin ver. Entro en un estado en el que todo me parece maravilloso y genial, e intento impregnarme del espíritu de la ciudad. Intento grabar la sensación que me producen los olores, las calles, la gente, los tonos de sus edificios, para poder recordarlas cada vez que vea una foto de ese viaje, o que alguien me mencione esa ciudad.

Lyon_Naiara Briones
Arquitectura en Lyon
Por ejemplo, pienso en Lyon y me vienen a la mente las formas helicoidales de las escaleras de caracol, las calles estrechas, los contrastes entre la parte antigua y la nueva, las alargadas plantas de los edificios que me recuerdan a las teclas de un piano, la ensalada lionesa que tiene bacon y huevo escalfado, el embutido, los macarons, los corchos de chocolate, las tienditas maravillosas de detalles increíbles, las láminas con ilustraciones ideales y los puestos de libros antiguos. Me recuerda a los hermanos Lumiére y al Museo del Cine que está en la casa que tenían en Lyon, que me recorrí una y otra vez  intentando fotografiar esa imagen y esa sensación en mi cerebro. Me vienen los recuerdos de los paseos, de las visitas, de las miles de escaleras y cuestas imposibles, del dolor de piernas, de la montaña que reza y la montaña que trabaja, del increíble Museo de las Miniaturas, el Museo de Bellas Artes, la Plaza de Terreaux, el Ayuntamiento y los increíbles frescos lyoneses, que son pinturas que cubren las fachadas de los edificios. Me pongo a pensar y no paran de agolparse recuerdos simplemente maravillosos. Ya os digo que yo hago el esfuerzo consciente en cuanto piso una ciudad de empaparme hasta los huesos de ella. Y funciona.
Lyon_Naiara Briones
La comida Lyonesa

Casa_hermanos_Lumiere_Lyon
Exterior e interior de la cas de los hermanos Lumiere en Lyon

Museo de las Miniaturas_Lyon
Museo de las Miniaturas y Guignol

frescos Lyoneses. Catedral de Fourviere y Torre Metálica
Arriba, frescos Lyoneses. Catedral de Fourviere y Torre Metálica

Por eso me gusta pensar que cuando viajo estoy en modo esponja. Todo me inspira, todo me gusta, todo me parece interesante, y todo lo absorbo. Y, por supuesto, todo es digno de ser fotografiado. Os he hecho un recopilatorio de fotos de esos viajes a Lyon, ciudad que me enamora. Al final, muchos recuerdos de nuestros viajes quedan en las fotos que tomamos. Con esos recuerdos uno tiene inspiración para rato. Por eso en vacaciones, me gusta tener unos días de playa (o campo) y desconexión total, y otros días de una ciudad nueva (en España o fuera, la cosa es conocer el mundo un poquito más) que me cargue las pilas de la creatividad.
Plaza de Terreaux, Lyon
Plaza de Terreaux, en Lyon

Últimamente, porque me doy cada vez más cuenta de la cantidad de cosas que ocurren en las grandes ciudades sin que nos percatemos, intento vivir en modo esponja también en Madrid.  De la vida cultural de Madrid empiezas a contar y no paras. Hay tanto que hacer que es inabarcable. A mí me llegan invitaciones para inauguraciones de expos casi todas las semanas, por mail y por carta. Hay tanto que hacer que uno se desborda. No caigáis en eso. Despacito y buena letra. Yo aquí os hablo de mi experiencia con la vida cultural de Madrid en muchas entradas, pero eso es un filtro que yo hago. Hay que mirar la oferta probar, y decidir lo que será una constante en nuestro tiempo libre porque nos ha gustado. Lo que no nos ha aportado demasiado, lo descartamos. Bien es cierto que el modo esponja es muy apropiado en vacaciones, porque no tenemos los agobios diarios de los estudios y el trabajo en la cabeza, y nos queda hueco para llenarlo de esas nuevas sensaciones. Así que, cuando uno se pone en modo esponja pero no está de vacaciones, tiene que tomárselo con un poco más de calma para no agobiarse. La vida cultural tiene que aportarnos buenos momentos y nuevas ideas, pero ser sobre todo una vía de escape a nuestras preocupaciones diarias, no una carga. Si lo vemos como una carga, hay que relajar el ritmo, o encontrar actividades que nos llenen más. 

Lo bueno del modo esponja en la propia ciudad, es que podemos tomarlo sin agobios. En la ciudad en la que residimos estamos muchas semanas al año, y no tenemos los días contados como cuando hacemos visitas turísticas. Poco a poco uno va viendo, va visitando, y se va empapando de su propia ciudad. Y, aunque parezca difícil, siempre es sorprendente. Os recomiendo que os compréis una guía de Madrid como si fuerais “guiris”. Yo tengo varias, y todavía no las he completado. Me queda muchísimo por descubrir. Las guías os hablarán de lugares y monumentos que no teníais ni idea de que existían en Madrid. Podéis hacer planes de una mañana o de una tarde y visitar ese rinconcito que no conocíais y que recomiendan. Os parecerá de tontos, pero no sabéis la cantidad de cosas chulas que esconden las guías. Yo tengo tres guías de Madrid que me gustan. Os iré hablando de ellas a ratitos, pero eso será otro día.

viernes, 22 de junio de 2012

La Norma (II parte)

Como lo prometido es deuda, y la semana pasada os prometí que iba a colgar esta redacción que escribí hace unos años, aquí os la dejo. Por hoy no escribo nada más, que bastante tiene el post de hoy con el texto que sigue. El que no sepa de qué va el asunto, tiene que ponerse en antecedentes aquí. Luego, si quiere seguir leyendo, aquí está la redacción.

LA NORMA

Norma: Regla que se debe seguir o a la que se debe ajustar la conducta.

De cuantas definiciones he buscado para norma, creo que esta es la que mejor se adapta a nuestro caso.
            Aunque creo que es obvio por qué se deben seguir ciertas normas establecidas, y dado que hacer este trabajo forma parte de la norma, expondré a continuación ciertos datos y una breve opinión al respecto.

            Las normas en la sociedad nos remiten inevitablemente a la historia de esa sociedad, formada por miles de individuos que desde el principio de los tiempos ya establecieron ciertas normas de convivencia. Desde que empezamos a estudiar la historia del mundo, aparecen documentos estableciendo ciertas normas que se deberían cumplir, de forma implícita o explícita.
            Algunas tradiciones de este tipo han llegado hasta nuestros días, como por ejemplo el Derecho Romano. Roma creó un Derecho escrito que recogía la tradición romana y las costumbres de los pueblos sometidos, y que definía los derechos y deberes de los ciudadanos respecto al Estado y las relaciones interpersonales. El Imperio Romano es el mejor ejemplo para explicar cómo una norma que incluya y someta a TODOS puede beneficiar al conjunto. El urbanismo y la creación de redes viarias, así como la imposición de una moneda ÚNICA en todo el Imperio y la difusión del Latín por todos los territorios conquistados, llegaron a convertirse en importantes elementos de la romanización.
            Sin embargo, la creación de una norma implica una cierta jerarquización, se ponga uno como se ponga. Siempre hay un grupo creador de esa norma, que tiene que velar para salvaguardarla. La corrupción o mala conducta de este grupo, como en el caso de al mismo Imperio Romano, pueden hacer que todo se desmorone. Los emperadores comenzaron a gobernar de una forma dictatorial, y el ejército se hizo el amo de la situación. Esta debilidad fomentó la presión de los pueblos bárbaros en las fronteras y al mismo tiempo el fin del Imperio romano de Occidente (476 dC).
            Podemos incluir dentro de este mismo apartado, otros ámbitos de estudio, como pueden ser la religión o la misma historia del arte.
En el ámbito religioso, podemos remontarnos hasta los mismos albores de la religión cristiana, a partir del siglo I d.C., cuando se difundieron entre la sociedad romana algunas religiones orientales que intentaban dar respuestas a las cuestiones existenciales de las gentes. La que más arraigó fue el cristianismo, dado que presentaba la pobreza como una virtud, y aseguraba una vida mejor después de la muerte. Después de ser practicada de forma clandestina durante un periodo de tiempo, Teodosio reconoció el cristianismo como la religión oficial y única del imperio con el Edicto de Tesalónica(380 dC). Además, cabe mencionar que a partir del siglo II se desarrolló una jerarquía eclesiástica, al tiempo que desaparecía el carácter asambleario del cristianismo inicial. Desde entonces y hasta hoy, las autoridades de la Iglesia, se reúnen cada cierto tiempo para deliberar y decidir sobre dogmas y disciplina eclesiástica. El primer concilio celebrado fue el de Nicea, en el siglo IV, y el último el Vaticano II, en la segunda mitad del siglo XX.
            En la Historia del Arte, es bien sabido la existencia de ciertas normas artísticas, que marcaron las épocas que hoy conocemos. Por mencionar una de estas normas, a la que se recuerda con este mismo sustantivo, recordemos el Ora et Labora de la regla de San Benito, que tanto influirá en la construcción de la abadía de Cluny. En el siglo X la abadía benedictina de Cluny, en Borgoña, protagonizó un movimiento de reforma de la vida monástica, que se extendería por toda Europa, y que marcará una importantísima época en el campo artístico: el arte Románico.

            La norma es estrictamente necesaria para una existencia en comunidad como a la que estamos sometidos desde el mismo momento en que pisamos este mundo, pero también hay que decir, para ser objetivos, que la trasgresión de la norma ha supuesto los mayores y más importantes cambios en la historia de la Humanidad.
            No podemos olvidarnos que, tras cada cambio, hubo un hecho, un personaje o una comunidad que de una manera u otra se opuso a la norma existente hasta el momento.
            El ejemplo que viene dado tras esta introducción a la cuestión es la por todos conocida Revolución Francesa. A finales del siglo XVIII, Francia era un estado eminentemente agrícola, feudal en lo económico y político, y con una sociedad organizada en estamentos. A los privilegios de nobleza y clero, se añadían la pervivencia de usos feudales en la economía, que impedían el desarrollo de la pujante burguesía. Para la mayoría de los franceses aquel era un sistema agotado, por lo que se necesitaba una revolución radical.
            Lo mismo podríamos aplicar a los levantamientos del 2 de mayo de 1808 en Madrid, en contra de la dominación napoleónica y la invasión de la península por las tropas francesas.
            ¿Qué hubiera ocurrido si los obreros españoles nunca hubieran dejado sus puestos de trabajo en 1855 con la primera huelga general en España? Quizá aún estaríamos luchando por nuestro derecho de asociación y unas condiciones de trabajo más humanas.
Podemos aplicar esto mismo al arte y la literatura vanguardistas, por ejemplo. Las vanguardias, por definición, suponen la ruptura de la norma establecida. Futurismo, Cubismo, Creacionismo, Expresionismo... La creación de nuevas realidades a partir de una desmembración y nueva alineación de la realidad existente. Los caligramas de Gillaume de Apollinaire o los manifiestos de Filippo Tomasso Marinetti, hicieron época, constituyendo una fuerte influencia en nuestros literatos posteriores de la generación del 27, como Gerardo Diego o Alberti.

No quiero extenderme más, aunque podría, en estos datos históricos que argumentan una posible postura ante el tema planteado. Lo que me gustaría dejar bien claro aquí, es que el acontecimiento promotor de este trabajo en sí, y del “castigo” o lo que sea que este pretende constituir, no se debe, en mi opinión,  a una transgresión de la norma por el mero hecho o placer de romper lo estrictamente establecido, sino a  un momento de ira o enajenación mental, si se me permite. No creo que un individuo que analice detenidamente lo que significa la acción de tirar una silla por la ventana de un instituto lleno de gente que se mueve por las instalaciones continuamente, llegue a realizar esta acción. Si a pesar de recapacitar llegara a lanzar el objeto, estamos hablando de un enfermo mental o psicótico que necesita ayuda. Si lo hizo sin pensar, quizá el mayor castigado en estos momentos sea él, pensando en lo que hubiera podido suceder con un poco menos de suerte.
Quizá ha querido con su “hazaña” llamar la atención de la gente del instituto y de los profesores; esa atención que nunca ha conseguido por otros medios(En este caso... Lo ha conseguido. Quizá acababa de averiguar que ha suspendido lengua, o que su novia/o le engaña con otra/o... ¿Quién lo sabe?
No sé por qué puede alguien tirar una silla por la ventana, pero mi padre me contó que en su instituto tiraron un banco una vez, así que dejémoslo en que es una “chiquillería” por mucho que se parezca a un acto vandálico. De hecho, por mucho que se empeñe la Dirección en que los primeros implicados son los alumnos pertenecientes a esa ala, si yo estuviera tan hastiada con el mundo como para querer tirar una silla por la ventana, lo cierto es que me subiría al piso más alto del edificio en cuestión, para verla caer desde más arriba, sobre todo si estudio en un primer piso. En una clase vacía puede entrar cualquiera, entendiendo por cualquiera CUALQUIERA, sin restricciones de alas, aulas, sexo o edad.
Así que puede que todo esto tenga poco que ver con cumplir las normas, y mucho que ver con un individuo y su propio mundo, que más que romper las normas, pretendía demostrarse algo a sí mismo.

¡Ah! Y volviendo al tema principal de mi trabajo... Supongo que aquel que lo esté leyendo se dará cuenta perfectamente de por qué seguir las normas establecidas es importante: Nos hace la vida más fácil y mejora nuestra convivencia y entendimiento.

jueves, 21 de junio de 2012

¿Has oído, vecino? Ya está aquí New Inks on the Block




Por todo lo que conté ayer sobre la intimidad compartida con los vecinos, me gusta mucho una marca que desubrí hace un tiempo en Molly Market. Se llama “New Inks on the Block”, y su estilo gira alrededor de este concepto.  Estas ideas de las que he estado hablando las plasman en sus diseños, que nos recuerdan que somos parte del mundo, del vecindario. Me gusta mucho que el diseño de la web también refleje la idea de la marca. Le da mucho empaque, y hace muy reconocible la marca cuando la encuentras online. Tienen mesas, lámparas, camisetas y bolsos con ilustraciones que hablan de las relaciones con los que nos rodean.  También tienen bodies para bebé muy chulos, zapatillas con ilustraciones preciosas, broches y adornos para el pelo. 
New Inks of the Block

New Inks of the Block



New Inks of the Block

New Inks of the Block

New Inks of the Block

Mis preferidas son las lámparas. Me parece muy gracioso tener estas lámparas por casa, recordándonos que vivimos en una celdita de una enorme colmena. 

New Inks of the Block
La creadora de esta marca nos cuenta en su web, que esta marca nació hace más de un año, después de descubrir una tinta estupenda que le permitía dibujar en todo tipo de soportes. Dice que su maravilloso pincel ha vuelto amenos largos trayectos en metro, congresos médicos varios, y algunas noches de insomnio. El nombre de la marca es muy chulo, porque hace un homenaje a la tinta especial que le permitió hacer realidad esta idea (new ink), y a su idea de plasmar las relaciones con el vecindario. Si lo juntamos, nos recuerda a un grupo musical estadounidense que gozó de gran fama a finales de los 80. Tuvieron un éxito a nivel mundial, vendiendo millones de copias. Son ellos los que sentaron un precedente para los grupos de chicos que pirran a las adolescentes de todas las partes del globo.

Los dibujos y apuntes de esta creativa, llenaban libretas y libretas de apuntes. El pincel mágico permitió que los dibujos viesen la luz, y tú o yo los podamos llevar puestos, o usarlos para decorar nuestra casa.

New Inks of the Block
Como ya comenté cuando os hablé de Vacía la Nevera, me gustan las marcas contundentes, que transmiten un concepto con toda su potencia en cada producto, en su packaging, en su web, y en todo lo que llega al cliente. Esta es otra de esas marcas que no han dejado escapar ningún detalle para dar a conocer su filosofía al cliente.

Me han hecho mucha gracia también las mesas y cajones que tienen para decorar la casa. En la sección "plantas" de su web, podéis encontrar regalos muy chulos para alguien que acabe de mudarse: un pack con plantas de cebollino, perejil y menta en una graciosa caja, es un regalo perfecto.
New Inks of the Block
New Inks of the Block
New Inks of the Block

New Inks of the Block

No dejéis de daros una vuelta por la web, porque las ilustraciones son muy bonitas. Es como darse una vuelta por el vecindario.

Para terminar el post de hoy, tan divertido con estas ilustraciones tan especiales, os dejo un vídeo de los New Kids on the Block, para animar la tarde. "You got the right stuff, baby"...


miércoles, 20 de junio de 2012

Lo que dura un Beso

"Lo que dura un beso" Alberto García Álix
"Lo que dura un beso" Alberto García Álix
Me encanta la foto de García Alix por su encuadre, por su luz, y sobre todo por su título. Ese momento de inspiración ha dado lugar a un título que es pura poesía.

Miradas curiosas que se nos escapan por la ventana; momentos de intimidad que dejamos filtrar a través de las cortinas; discusiones que escuchamos sin querer a través de paredes demasiado finas. Son momentos en los cuales volvemos a ser conscientes de que tenemos vecinos, personas que viven a nuestro alrededor, sus pequeños universos alineados en torno a astros para nosotros desconocidos. 

La_colmena_Naiara Briones



 Con sus problemas, sus alegrías, sus complicidades, sus curiosidades. Son personas ajenas pero cercanas, que están ahí, cuyas vidas se desarrollan cerca de la nuestra, pero sin llegar a interferir, a colisionar o unirse del todo en la mayoría de los casos. Son muchas las series de televisión, las historias, las novelas que giran alrededor de las relaciones vecinales. En las grandes ciudades se erigen cientos de edificios con más de diez plantas, que albergan a miles de personas en su interior. Historias comprimidas en enjambres, en colmenas, como las vio Cela; en espacios reducidos que se alzan a cientos de metros del suelo.  Cuando cae la tarde y se encienden los ojos de los edificios, vemos pequeñas escenas, destellos de la cotidianidad, que nos recuerdan lo parecidas que son nuestras vidas, lo mucho que tenemos en común, aunque nos empeñemos en querer ser tan distintos. Hacer la cena, poner la mesa, leer un libro tranquilamente a la luz de una pequeña lámpara en el salón, ver un rato la televisión antes de caer rendido a la cama después de un día agotador. Retales de vidas que se escapan por las ventanas y nos llegan para recordarnos que no estamos solos. Vamos avanzando en una marcha acompasada por esta vida, que no sabemos hasta dónde carece de sentido o hasta dónde es un plan perfectamente diseñado.
La Colmena_Naiara Briones

Estos momentos de intimidad compartida han sido motivo de inspiración para muchos artistas, y cómicos. ¿Quién no ha leído 13, Rue del Percebe y se ha reído con las hilarantes historias de sus entrañables personajes? Yo esperaba con gran expectación el fin de semana cuando mi padre compraba el periódico, y podía coger el suplemento infantil donde venía este cómic que me encantaba.  Creo que en un momento o en otro todos nos hemos topado con series como “Aquí no hay quien viva”, “Aída”, “La que se avecina” o  “Mujeres desesperadas” y hemos pasado un buen rato con las enrevesadas y cómicas situaciones.
13 Rue del Percebe
Tengo una camiseta que me regaló mi amiga Sofía hace tiempo en un cumpleaños, y me gusta porque me recuerda a esas conexiones latentes que tenemos con nuestros vecinos cercanos. Siempre le he tenido especial cariño a esta  prenda. Tiene una mirada tierna e inocente sobre el tema. La camiseta dice: "Pide un sueño", y cada personaje, desde su rincón del mundo, asomado a una ventana, comparte un sueño. "El chico del ático sueña que un día podrá volar. Ella sueña con un mundo perfecto. La chica del segundo sueña con su príncipe azul. El chico del segundo sueña con la chica del segundo. El del primero sueña con un coche nuevo. La chica del primero sueña con un par de zapatos".


Me recuerda a la visión del mundo de Amelie Poulain, que descubre los secretos mejor guardados de un adulto que una vez fue un niño soñador, metidos en una caja de metal. Descubre los sueños del que una vez se refugió en la misma casa que ella mora en ese momento. Guiada por un impulso, decide encontrar a ese hombre, y devolverle sus sueños. La grata sensación que le produce esta hazaña, hace que decida hacer feliz con pequeños gestos a todos los que la rodean, averiguando y cumpliendo las pequeñas ensoñaciones de las personas que viven en su edificio o con quienes trabaja. Así, llena de ilusión, y de ganas de hacer más felices a los demás, Amelie encontrará el amor. Si hay alguien en este mundo que no haya visto esta película, le recomiendo que la vea. Al terminar, al menos por un rato, verá a los demás con otros ojos. Les verá como personas que ansian, que aspiran, que quieren, que se ilusionan, que intentan, que a veces consiguen, que otras veces no consiguen. Personas a las que, con un pequeño gesto, podemos hacer un poco más felices. Sólo tenemos que pararnos a pensar por un momento en "lo que dura un beso".

martes, 19 de junio de 2012

Mi Hogar está donde Tú Estés



Hace unos cuantos años, algo así como sesenta y dos,  allá por 1950, ninguno de los transeúntes que caminaban por Gran Vía aquella mañana imaginaba que en una de las terrazas que vigilan una de las arterias principales de Madrid, un 16 de junio del lejano año 2012, una pareja de enamorados iba a celebrar su enlace matrimonial justamente allí, sobre sus cabezas. 

Una foto antigua como la de arriba pero ampliada, es uno de los regalos que le he hecho a mi hermano ya su mujer por su boda. Así recordarán dónde celebraron sus primeras horas juntos, con todos los testigos que vinieron a la boda. Es lo extraño de este mundo. Las personas vamos y venimos, pero los lugares permanecen.


Mi hogar está donde tú estés

Ya os conté en otro post hace algunos meses cómo fue la proposición de matrimonio de mi hermano. La idea me pareció genial, igual que el corto que su mujer elaboró al respecto. Siguiendo con esta idea, me apetecía crear una imagen que hablase de este gesto de amor, tan único, tan cinematográfico, y tan inolvidable. Así que escogí una frase que me encanta, y la conté con el mismo método que utilizó mi hermano para su proposición: las letras del juego de mesa Scrabble. 

"Mi hogar está donde tú estés"

Esta frase me encanta. Uno se siente en su hogar cuando está cómodo. Cuando llegas a casa dejas el portátil a un lado, te quitas la ropa de trabajo, te desmaquillas, te quitas los zapatos, te duchas, te pones el pijama, y de alguna forma te da igual la fachada, la imagen de cara a los demás, porque no tienes que llevar ninguna máscara cuando estás en tu hogar. Ese hogar existe físicamente, y también existe con tu pareja. Suena a tópico, pero no lo es. Uno se da cuenta de que no lo es, cuando experimenta en su propia vida lo que es estar enamodrado de alguien y ser correspondido. Cuando, en el día más difícil, más hostil, en ese día en que no te aguantas ni a ti mismo, ahí está tu pareja para sonreir y decirte que te quiere. Y lo que era tan malo, de repente se vuelve menos importante. Siempre quedará nuestro hogar. Nuestro hogar no son cuatro paredes, son las personas que nos hacen sentir cómodas con quiénes somos. Las personas que nos dan amor incondicional. Las que encuentran en nuestros defectos motivos por los que amarnos un poco más. Las personas que nos permiten quitarnos la máscara que siempre llevamos delante de nuestras caras para sentirnos menos vulnerables. Por eso yo creo que al contraer matrimonio con alguien le estás mandando este mensaje: quiero que seas mi hogar para el resto de mi vida. Allí donde tú estés, yo encontraré cobijo. Donde tu estés, me sentiré bien, podré ser yo misma, encontraré la paz. Ese mensaje me parece el fundamento de una pareja, y decidí montarlo en una foto con el mismo juego que mi hermano escogió para hacer la gran pregunta. Él preguntó "¿quieres casarte conmigo?". También podría haber preguntado "¿Quieres ser mi hogar el resto de mi vida?".

lunes, 18 de junio de 2012

Agur Jaunak



Se prometió a sí misma que no iba a llorar. Antes de llegar se dijo que nada iba a cambiar, que todo seguiría como siempre. Que no había necesidad de dramatizar. Se quedó allí, de pie, controlando cada movimiento, intentando no escuchar, no interiorizar las palabras que llegaban a sus oídos.  Controlaba cada músculo de su cuerpo, intentando que su postura no se desviase ni un milímetro. Le sudaban las manos. Las tenía entumecidas por no cambiar de postura, cogidas la una a la otra en su regazo.

Pero entonces llegó la música, y se dio cuenta de que le costaba tragar. Notó un cosquilleo en los ojos, y una oleada de calor en las mejillas. Agur jaunak, jaunak agur.  No puedo evitar mirar por el rabillo del ojo a aquel chico al que había visto crecer. Y entonces los recuerdos empezaron a aparecer en su mente, uno detrás de otro, como en una película. Se acordó de aquel niño que, con una lógica aplastante, llamaba “arreglamientas” a las herramientas, porque servían para arreglar lo que estaba roto. Se acordó del niño que decía que quería ser camillero de la Cruz Roja y llevaba orgulloso un brazalete de papel con una cruz roja pintada a rotulador. Le vino a la cabeza el parche que le tuvo que poner en un ojo cuando era aún muy niño, y cómo lo decoraron con una calavera para que se sintiese disfrazado de pirata y no avergonzado. Le vinieron a la mente esas deliciosas cenas familiares en la cocina, la maravillosa rutina, que un día desaparecieron para no volver más. Se acordó de la mala uva con la que se levantaba los fines de semana, cuando aparecía en la cocina con los pelos revueltos para ponerse un café con leche. Rememoró los nervios de los exámenes, las expectativas ante las notas, los buenos resultados, las noches en vela. Revivió aquel momento en que anunció que se iba de casar. Y ahora le veía dar un paso más hacia una vida propia, independiente, con una nueva familia; la que iniciaba en ese preciso instante. 

Agur Jaunak
Jaunak agur,
agur t'erdi

Se dio cuenta entonces de que decía adiós a una etapa. Y no pudo contener las lágrimas, que empezaron a rodar por sus mejillas. Y pensó en lo lejano que este momento le había parecido hasta ahora. Pensó que día a día se van formulando los cambios en las vidas de las personas, y no se había querido dar cuenta. Nunca, hasta entonces.

Agur Jaunak,
agur,
agur t'erdi,
hemen gera,
Agur Jaunak.

Y entonces vio claro, escuchando esta maravillosa música, que agur es una despedida, y también es un saludo. Se dio cuenta de que el final de una etapa es el principio de otra. Temía lo desconocido, lo que está por venir. Le daba miedo, como a todos, cerrar etapas, dar pasos hacia adelante, cambiar de rumbo.  ¿Y si se equivocaba? ¿Y si la añoranza del pasado le conducía a la locura? Era ley de vida. O, al menos, eso dicen. Evolucionar, cerrar etapas, cumplir años, dar pasos, tomar decisiones.

En aquel altar, al lado de su hijo, frente a todas aquellas personas, dos familias daban comienzo a la formación de una nueva. Hacía treinta y seis años ella había sido aquella muchacha que se unía en matrimonio con la ilusión y los nervios que ahora se leían en los ojos de su recién oficializada nuera. Nunca antes se sintió tan sola ante tanta gente. Nunca antes se sintió tan feliz y deseo con tanta fuerza que se repitiera la historia de su vida: una vida feliz en compañía del amor de su vida. Comprendió que se cerraba un ciclo, y deseó  que aquel fuese el principio de una gran historia. Tan pequeña, tan grande, como la suya propia. Miró al primer banco de la capilla, y vio allí a su marido, al amor de su vida. Al que había sido su timón, su rumbo, su objetivo, su esperanza. Vio a su hermana, a su madre, a su hija. Sintió entonces que sabía cuál era el motor del mundo. Se descubrió pensando que el amor es lo que había movida allí a todas esas personas. Y pidió a Dios, con todas sus fuerzas, que ese Amor durase toda la vida y que, dentro de otros treinta años, fuese Ángela, la que hoy estaba vestida de blanco, quien casase, con lágrimas en los ojos, al fruto del amor que aquel día se consagraba.

A Ángela y Gorka. Os deseo una vida llena de amor.

viernes, 15 de junio de 2012

Kirchner, sombras de aire

Es difícil entender los gustos de las personas. A veces las cosas nos gustan o nos disgustan, pero no sabemos explicar por qué. Hay algo que no nos acaba de convencer, un detalle, un gesto, un color, algo que despierta nuestra antipatía o, por el contrario, algo que conecta con nosotros. Estas sensaciones las tenemos con todo lo que nos rodea: con lugares, personas, objetos, comida, marcas, días del año, colores... Y también nos pasa con los artistas.

Yo tenía un poco de manía a Ernst Ludwig Kirchner. Esta vez sí sé por qué. Aparecía en mi libro de Historia del Arte de 2º de Bachillerato como autor de un cuadro que se me antojaba muy inquietante; los personajes alargados y sombríos pululando como zombis en una ciudad que parecía del inframundo, la inestable perspectiva, los colores terciarios, las miradas vacías, las pinceladas violentas. Es un autor que se me antojaba hostil. Precisamente por esa sensación nunca me he dedicado a investigar en su obra en profundidad. Me quedé con ese recuerdo sombrío del expresionismo alemán en la figura de este autor. Y eso es lo malo de los gustos: hacen que creemos etiquetas que ponemos a las cosas, personas, lugares, comidas, o lo que sea, y nunca más (salvo en muy contadas situaciones) volvamos a darles una oportunidad. Una de esas escasas ocasiones se dio cuando vi que había una exposición sobre Kirchner en Madrid, y decidí ir a verla para ampliar mi visión (obviamente muy limitada) sobre su obra.

Esta es la página del libro de Historia del Arte y el cuadro al que me referí antes  (aún lo conservo, porque es un buen libro de consulta). Los post its eran y siguen siendo mis esquemas mentales para estudiar. Es una buena técnica de estudio, para los que estéis estudiando ;)

En esta exposición de la Fundación Mapfre, Kirchner se nos presenta como un pintor de contrastes, muy influido por su época y por el ambiente que le rodeó en su vida. Fue un artista que experimentó con técnicas muy diferentes, y buscó su alma y su expresión más íntima hasta el final de sus días. No sólo he conseguido cambiar mi visión de este artista: he descubierto que, como personas, tenemos mucho en común.

Como la mayoría de los artistas de vanguardia (y la mayoría de los artistas a lo largo de la historia del arte), Kirchner se vio atraído por la ciudad en su juventud.  Vivió en Dresde y Berlín años muy intensos e influidos por la gran ciudad, sus relatos y habitantes. Kirchner se encontró en la dicotomía en la que nos encontramos todos a lo largo de nuestras vidas: el frenesí de la ciudad que no duerme y nos alimenta con su actividad insomne y febril, o la tranquilidad del campo, la conexión con la naturaleza y la paz interior que nos transmiten los paisajes y la vida rural. ¿Nunca habéis sentido la tentación de ir a vivir a un rincón tranquilo del mundo? ¿A un lugar donde la vida sea menos complicada, menos cara, menos sofisticada? ¿Donde lo superficial ya no importe y la vida se resuma a nuestra conexión con la naturaleza, con los demás y con nosotros mismos? Yo he sentido muchas veces esa necesidad. La revivo cada año cuando me voy de vacaciones a algún pueblo casi desconocido cercano al mar o a la montaña, pero que parece no verse contaminado por el estrés y el ritmo de las ciudades. Cuando uno está allí y se desconecta del frenesí de la gran ciudad, cuando consigue salir del proceso de desintoxicación, simplemente se quedaría allí toda la vida, contemplando el paisaje, reflexionando y viendo el tiempo pasar. 

Kirchner no sólo vivió en esta bifurcación de caminos toda su vida, sino que dejó buena constancia de ello a través de sus obras. Quién diría que es la misma mano la que realizó obras tan diferentes como las que siguen:


"Cinco cocottes en la calle" Kirchner 1914
"Cinco cocottes en la calle" 1914

"Valle del Serting en otoño"  Kirchner 1925-26
"Valle del Serting en otoño" 1925-26
Pues sí, son del mismo autor; claro que en momentos muy diferentes de su vida. La primera obra es una xilografía (grabado en madera), que retrata los caricaturescos y oscuros personajes de la ciudad de Berlín entre los años 1911 y 1915. Los excesos de la ciudad (demasiado trabajo, demasiadas drogas, demasiada actividad) acabaron haciendo mella en el artista y en su personalidad, y tuvo en 1915 una crisis que le obligó a recuirse en diferentes sanatorios de Suiza y Alemania. En 1917 se trasladó a Davos, la ciudad más alta de los Alpes suizos. Allí viviría veinte años de su vida, retratando los paisajes y la vida rural. Lo curioso es que este cambio de aires, influyó definitivamente en Kirchner. No sólo en los motivos de sus cuadros, que pasaron a ser retratos de la vida alpina, sino que también se calmó su pincelada, y su paleta se volvió más optimista. Kircher es un autor que nos sirve para ilustrar lo definitivo que es el ambiente y la época que le toca vivir a un autor para explicar y comprender su obra.
Si no hubiera sido por esta etapa en los Alpes, estoy bastante segura de que Kirchner no hubiese encontrado la paz interior para desarrollar su "Nuevo estilo", en el que se inspiró en las técnicas de bordado y en la tapicería alpina, así como por la influencia de los nuevos movimientos de vanguardia con los que seguía en contacto (cubismo, fauvismo, abstracción). Estos cuadros de su última etapa me parecen exquisitos en cuanto a composición y cromatismo, y el concepto es muy original. Son cuadros que pueden servir para explicar la evolución paulatina y constante del arte figurativo en pos de la liberación del motivo realista: la abstracción.

"Desnudo en Naranja y Amarillo" Kirchner 1929-30
"Desnudo en Naranja y Amarillo". 1929-30
"Gran pareja de enamorados. Matrimonio Hembus" Kirchner 1930
"Gran pareja de enamorados. Matrimonio Hembus" 1930

"Mujer rubia con vestido rojo. Retrato de la señora Hembus";Kirchner 1932
"Mujer rubia con vestido rojo. Retrato de la señora Hembus" 1932
La evolución de Kirchner es muy sorprendente. Pasó de superficies llenas de nerviosas pinceladas, que traían a la mente a Van Gogh, con abundante materia, perspectivas claustrofóbicas y personajes temibles, a cuadros llenos de armonía, pureza y geometría. Esta etapa es muy poco conocida, pero me parece muy interesante. Es el retrato de la paz interior, esa que todos andamos buscando en la vida.

Kirchner definió la creación como un campo de batalla, que le recordaba al entrenamiento físico. Lo cierto es que su vida fue un entrenamiento y una búsqueda continua. Le tocó vivir años difíciles. Durante el nazismo, 639 de sus obras fueron consideradas "arte degenerado" y fueron retiradas de los museos alemanes.  Kirchner fue expulsado de la Academia de las Artes prusiana. En 1938, cuando Austria se une a Alemania, Kirchner teme la invasión de Suiza, destruye parte de su obra, y se suicida tal día como hoy, un 15 de junio. Fue enterrado en el cementerio de Davos, el paisaje que le dio paz interior, y veinte años de tranquilidad. 


Como he dicho más arriba, hay algo en las primeras etapas de Kirchner que recuerda a Van Gogh. Algo en sus pinceladas, en su nerviosismo, en su forma de transmitir. Esa tensión interior se demostraban en los autorretratos que sendos artistas se realizaron. A mi entender, la paz que Kirchner encontró en los Alpes le dio la tranquilidad necesaria para seguir viviendo y pintando durante 21 años más que Van Gogh, quien decidió dejar este mundo a la edad de 37 años. Esta decisión de Kirchner hizo que llegaran hasta nosotros las obras de su madurez como artista. Hoy, 74 años después de su muerte, en el día de su aniversario, quiero homenajear a este artista y animaros a que conozcáis su obra, una obra llena de su alma, de sombras de aire. Muchas veces la revisión de etiquetas y gustos personales, nos trae estupendas sorpresas.